El Catalejo. The Blog de David

Algunas vueltas de la vida, en algunas palabras.

REQUIEM POR ZAMORA.

Teatro Principal donde Radicaba la Oficina de Prensa.

Aunque lo conocí casi una década después,  ya desde que era un niño sabia de él por la radio que siempre me cautivó tanto. En la casa  mi mamá sintonizaba Radio Reloj, en busca de que yo no llegara tarde  cuando se acercaba la hora de  caminar hacia la escuela.  Ya me era familiar y yo casi que repetía con el locutor el pie de firma del periodista, cuando decía desde Camagüey reportó… Víctor Manuel Zamora Sorí.

Era un defensor como pocos de la cultura Camagüeyana, en una época en que ese tema, apenas aparecía en los titulares de los periódicos o de los noticieros radiales o televisivos, de la Cuba de los 70.  Vitico o Zamora era más bien delgado, alto, de un fino bigote y pelo negro y unas camisas de mangas largas que nunca se quitaba, siempre lo vi bien vestido, ya tendría unos 60 años cuando lo conocí a mediado de los 80, debido a su vocación eterna de enseñar todo cuanto sabía a los más jóvenes, y yo era uno de esos que se hizo corresponsal voluntario de los temas culturales, gracias a él, como también lo fueron muchos jóvenes de esos años, en mi querido Camagüey.

Hablaba de manera atropellada, tenías que pasar un buen tiempo escuchándolo para poder tomarle  el tiempo a lo que decía.   Entablamos una gran amistad, que en mi caso añadía admiración por él en todos los sentidos, era desprendido en todo lo que tenía,  nunca lo vi quejarse ni pedir  nada a pesar de sus estrecheces económicas.

Lo recuerdo en las mañanas  en el segundo piso de la sala de prensa de cultura  en  Teatro Principal, sentado frente a aquel viejo teletipo R.F.T de fabricación alemana y que su teclado provocaba un sonido parecido a  una ráfaga, porque encima, Zamora escribía a la misma velocidad conque hablaba.  Todo el que pasaba por un costado del Teatro Principal  decía ¨… ahí está Zamora..¨ porque aquel teletipo no paraba. Un ejemplo de ello es la siguiente anécdota.

Su afán por dar a conocer la cultura de Camagüey  y quizás su edad,  lo llevo a meterse en un tremendo rollo. Resulta que era lunes y la cosa estaba floja en cuanto a noticias y él tenía unas tarjetas donde estaban escritos los currículos de todos los artistas Camagüeyanos, y para salvar ese vacío informativo le echó mano al tarjetero y vio que esa semana arribaba a un aniversario cerrado un conjunto musical llamado “Septeto 1920” , y en esa prisa que siempre tenía, tomó aquellos datos y les escribió una crónica de lo más bonita, que al otro día le publicaba Manuel Villabella, en el periódico Adelante, recuerdo que Zamora decía en su escrito  …” y ahí para perpetuar la obra de la música cubana, siguen fulano de tal en las trompetas, la inigualable voz de sultano…¨  y así los iba mencionando a todos, mientras seguía llenándolos de elogios.

Resulta que el Martes por la mañana cuando voy a buscar la cartelera cultural que debía de salir en el periódico, me dice la muchacha que atendía divulgación, “ Ni pierdas tu tiempo, que mañana lo que va a salir es el explote de Zamora con una carta de protesta de los familiares de los difuntos …” El problema era que para desdicha de Zamora en menos de tres meses se habían muerto varios de los integrantes de aquel conjunto y los familiares enardecidos pedían la Cabeza de un asustado Zamora que cuando se enteró de aquello fue la única vez en su vida que salió mucho antes de tiempo de su habitual trabajo.

Gracias a dios, tuvo sus defensores que le explicaron a los familiares que esa noble persona que era Víctor Manuel Zamora Sorí , era incapaz de herir a alguien y además era su primer fallo ( aunque doloroso ) en una larga carrera. Afortunadamente entendieron, retiraron la protesta  y Zamora pudo regresar a su puesto de trabajo a seguir difundiendo a cuanto artista hubiera, pero eso si con “más cuidado” como le dijo su fiel amiga y secretaria Ana Barroso que respiraba más calmada ante un hombre que siempre se entregó de cuerpo y alma a su profesión y cuya labor y obra está muy por encima de cualquier error que haya podido cometer.  Querido Zamora a dos Décadas de tu partida te sigo recordando con simpatía y perdóname la anécdota del dichoso Septeto, donde quieras que estés. Poderte evocar ha sido un privilegio.

 

 

 

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Un comentario el “REQUIEM POR ZAMORA.

  1. CARLOS MILANES
    marzo 6, 2017

    Es bueno no dejar todo aquello en el olvido. Gracias David.

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