El Catalejo. The Blog de David

Algunas vueltas de la vida, en algunas palabras.

Los Auténticos de la Música Cubana: Abelardo Barroso.

abelardo b.

 

Abelardo Barroso Dargeles (La Habana 1905-1972)   fue el primer interprete de Son cubano conocido como sonero mayor y reconocido así por el público, debuta como cantante en 1925 con el famoso Sexteto Habanero, y al año siguiente entra en la agrupación de Alfredo Boloña, Con el Sexteto Boloña viajó en octubre de 1926 a Nueva York, con el fin de realizar una serie de grabaciones para el sello Brunswick, como voz principal y claves, dejó registrados fonográficamente dieciséis sones, entre ellos el famoso “Échale candela”, de Boloña y “Flora”, una de las escasas composiciones que llevan la firma de Barroso.

 

En 1927 Barroso volvió a grabar con el Sexteto Habanero, en La Habana, para la firma RCA Víctor, y participó también en las primeras grabaciones que realizó en Nueva York el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro, para la compañía Columbia. En uno de esos discos iniciales del Septeto Nacional apareció “Fernanda”, otra composición de su autoría. De allí en adelante Abelardo Barroso se convertiría en uno de los intérpretes más buscados por la principales agrupaciones de la época, eran tantas sus virtudes que el público también comenzó a llamarlo “Caruso” por la potencia de su voz.

 

En 1954, pasa a formar parte de la Orquesta Sensación,  de Rolando Valdés. Las primeras grabaciones de Abelardo Barroso con la orquesta Sensación tuvieron extraordinario éxito entre el público cubano y se distribuyeron en otros países del área del Caribe. En 1957 la agrupación recibió por las ventas realizadas un Disco de Oro. Ese año mismo año la orquesta fue contratada, con su cantante estelar, para actuar en la ciudad de Miami.

 

Entre las piezas más exitosas de esa etapa en la carrera de Barroso están “Un brujo en Guanabacoa” y “Hagan juego”, de Bienvenido Julián Gutiérrez; “El huerfanito”, de Hermenegildo Cárdenas; “El guajiro de Cunagua”, de Juana González; “Naufragio”, de Agustín Lara; “La cleptómana”, de Agustín Acosta y Manuel Luna; “Longina”, de Manuel Corona; “Bruca maniguá”, de Arsenio Rodríguez y, en especial, su pregón “El panquelero”.

 

En los años finales de la década de 1950 Barroso apareció muy a menudo en programas de radio y televisión, y fue solicitado en carnavales de las principales ciudades cubanas y para promocionar productos comerciales de gran demanda. Viajó con la orquesta Sensación a Nueva York en 1959 y 1960, y participó del homenaje nacional que se rindió al célebre Sexteto Habanero, actuando junto a algunos de sus antiguos compañeros. Barroso continuó trabajando con la orquesta Sensación, a pesar de que ya lo aquejaban algunas dolencias, pero aun así grabó en 1961 un disco de larga duración junto al conjunto Gloria Matancera, con arreglos de Severino Ramos, en el que incluyó, entre otros “clásicos” del repertorio popular cubano, “El amor de mi bohío”, de Julio Brito, y “Lágrimas negras”, de Miguel Matamoros.

 

En esa misma década de los sesenta realizó sus últimos registros fonográficos con la orquesta Sensación; Abelardo Barroso Dargeles se retiró de la música definitivamente en 1969. Falleció en La Habana el 27 de Septiembre de 1972.

 

 

 

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